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Desarrollo del
ejercicio:
Intenta centrarte
antes de empezar el ejercicio e
intenta tomar consciencia de todo tu
cuerpo. Para ello, puedes hacer un previo
de respiraciones profundas y lentas, o
bien realizar la
Herramienta
CP1 de este
apartado.
Coge ahora el
peine o el cepillo que vayas a utilizar y
deslízalo, sin presionar en exceso, desde la
frente, más allá de la raiz del pelo, hacia
atrás, masajeando bien hasta la nuca, y
deslizando el cepillo hasta el final de la
medida de tus cabellos. Realizarás este
movimiento de delante hacia atrás tantas veces
como te apetezca, y sin dejar ninguna parte del
cráneo sin masajear.
Seguidamente
puedes ir cepillando desde la nuca, o un poco
más arriba, hacia abajo, pasando
por el lateral del cuello, hasta la
parte delantera, hasta el pecho; por un
lado y por el otro. Hazlo cuantas veces te
apetezca. Lo más probable es que aparezcan
hormigueos o algun estremecimiento, que no
debes reprimir, sino dejar que se
manifiesten.
Ahora vas a
cepillar los brazos de arriba a abajo, desde el
hombro hasta los dedos de la mano. Luego, los
cepillas por dentro, desde las axilas hasta el
final de los dedos, pasando por las palmas
de las manos. Hazlo tantas veces como
te apetezca.
Puedes masajear
las palmas de las manos haciendo círculos de
menor a mayor y viceversa. O desde la muñeca,
en línea recta, hasta las puntas de los
dedos.
Cierra los ojos
y siente el masaje con todo tu
ser. No te olvides de dibujar una leve sonrisa,
que te ayudará a sentir que todo tu cuerpo
sonríe y está a gusto con el
ejercicio.
Puedes masajear
el tórax de arriba a abajo sin presionar
demasiado, y después masajear todo el abdomen,
desde el ombligo, trazando círculos cada vez
más grandes, en la dirección de las manecillas
del reloj.
Masajea las
lumbares cepillando de dentro hacia afuera, es
decir, de la zona más próxima a la columna
hacia la cintura. Primero un lado y luego el
otro.
Puedes
masajearte suavemente, de hecho es
muy beneficioso, la zona de las
ingles, de arriba hacia abajo, ayudando en
el drenaje de la linfa a los ganglios que allí
se encuentran.
El hueso del
pubis es una zona donde se acumula muchísima
tensión, y los masajistas no acostumbran,
por ser una parte íntima, a trabajarla. En este
caso, como eres tú quien se realiza el masaje,
aprovecha para trabajarte esta zona. Lo puedes
hacer dando pequeños golpecitos en toda
la región con el mismo cepillo, y
seguidamente cepillando de arriba a
abajo.
Toda la zona
del sacro y el coxis la puedes trabajar de la
misma forma.
Una vaz
activadas esas zonas, cepilla, ahora con
más presión, las piernas, de arriba a abajo,
comenzando desde el glúteo, tanto por la parte
externa como por la interna. Hazlo las
veces que quieras; las piernas te van a
agradecer el masaje.
Y, casi
terminando el ejercicio, puedes sentarte
en una silla o en el borde de la
cama y trabajas los pies igual que
hiciste con las manos. Primero de forma
circular, y después desde el talón a la
punta, tantas veces como quieras disfrutarlo.
Si tienes cosquillas puedes hacerlo presionando
un poco más el cepillo; y si aún así tienes
cosquillas, puedes probar dando golpecitos del
talon a la punta con el cepillo.
Para finalizar
cierra los ojos y, apoyando las manos en los
muslos, con las palmas hacia dentro, haz una
pequeña revisión del estado de tu cuerpo.
Sentirás que la circulación sanguínea se ha
reactivado, proporcionándote cierta sensación
de bienestar. No te olvides de mantener la
sonrisa, que va a ayudarte a afrontar el día si
has ralizado el ejercicio por la mañana, o a
dormir en paz si lo has realizado antes de
acostarte.
Si te sale del
corazón es muy sano dar las gracias por las
oportunidades que la vida te ofrece, aunque
sea por el mero hecho de poder
realizar un simple ejercicio con
tranquilidad.
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