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Herramienta ME9
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CON EL MOVIMIENTO Y LA
MÚSICA CALMO MIS EMOCIONES
Igual que la
Herramienta CP10, "MÚSICA PARA EL
CUERPO", esta Herramienta,
por su sencillez, puede resultarte un tanto
ingenua, pero yo te animo a que la
pruebes. ¡Es genial!
La
podrás utilizar, principalmente, en momentos
puntuales, y vas a ver cómo en unos pocos
minutos consigues reponerte
notablemente.
Como ya te comenté en la
Herramienta CP10 - Música para el
cuerpo, esta Herramienta es
una de mis Herramientas Estrella, ya
que me ayudó de forma muy eficaz en
momentos emocionalmente difíciles.
La
música puede llevarte a lo más profundo de ti
mism@. No la infravalores y prueba a trabajar
con ella.
Sugerencia: ¡DEJA DE
PENSAR Y SIENTE! Vas a necesitar dejar de lado
tus prejuicios, tu vergüenza y tu sentido del
ridículo (aunque estés totalmente sol@
haciendo el ejercicio).
También vas a
necesitar un aparato de música y, en este
caso, las canciones que escojas van a
ser de vital importáncia.
Como indica el
mismo nombre de la
Herramienta, lo que se
pretende es calmar esa emoción que tienes
en desequilibrio y que está
perjudicando tu quehacer cotidiano;
es por eso que vas a necesitar una canción o
una música concreta para liberarla o
calmarla.
Así pues, dependiendo de la
emoción que quieras trabajar, vas a utilizar
una canción u otra.
Para ilustrarte un poco su
funcionamiento:
Recuerdo bien muchos
momentos en los que me sentía
realmente abrumada, pues, aparte
de trabajar muchas horas, debía también
llevar la casa, atender a mis hijos y lidiar
con mis cuentas y facturas para llegar a
final de mes. En ocasiones, a aquella dura
realidad tenía que añadirle algunos
acontecimientos extras que, por mucho que
meditara o usara "mi libreta" (vease
Herramienta ME2), conseguían superarme. En
esos momentos no tenía ningún reparo en echar
mano de esta Herramienta. Si lo que necesitaba
era ¡¡¡gritaaaar!!!, buscaba alguna canción de
heavy metal, o algo igualmente potente que
hubiera escuchado por casa; en mi
caso resultaba fácil, pues mis hijos,
adolescentes en aquella época, tenían
muchas músicas (no tenía porque ser una
canción que no me gustara, algunas eran
realmente buenas para mi gusto) y, encerrandome
un momento en mi habitación o en el
baño, me ponía los cascos y ponía la
canción a todo volumen. Si podía bailaba o me
movía (con los cascos es un poco complicado,
pues te limita el movimiento, a no ser que sean
inalambricos), cerraba bien los ojos y me
fundía con el intenso sonido, utilizando
todo mi cuerpo y la imaginación para
gritar toda mi
impotencia. En ocasiones repetía
la canción si me hacía falta, para, acto
seguido, hacer un par de respiraciones
profundas y... vida cotidiana de nuevo. Cuando
terminas una sesión de éstas, te da la
sensación de haber hecho una travesura, es algo
íntimo que te hace ver lo gracioso de la
situación, es francamente
agradable.
Así pues, como ya te he
dicho, puedes ir
recopilando algunas
canciones para trabajar en
distintas
situaciones. Seguidamente, te
cuento algunas de las formas de
trabajar con esta Herramienta;
aunque, como ya sabes, puedes utilizarla
o adaptarla a lo que tú creas o necesites,
haciendo uso de tu
creatividad e
imaginación.
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Lugar recomendado:
Un
lugar en que puedas expresarte sin que
haya interrupciones ni te sientas
incómod@ o enjuiciad@.
Si
no tienes un espacio muy grande, no te
preocupes, ¡hazlo
igualmente!
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Tiempo recomendado:
El tiempo que dure
la canción o canciones que hayas
escogido.
Cuando no estés bien, utilízala. Si estás
triste, deprimid@, enojad@, nervios@,
estresad@, etc...
En cualquier caso, oblígate a
realizar el ejercicio. Normalmente, lo puedes
hacer en el mismo momento en que
lo necesitas, aunque en muchas
ocasiones es imposible. Pero la emoción
cuando es fuerte, persiste y, si éste es el
caso, ya encontrarás un huequecito para
llevarlo a cabo.
Encuentra
el momento más adecuado para tí. Si no estás
muy animad@ para hacerlo, márcate alguna
hora del día y no lo dejes pasar. Sólo son
unos minutos, y luego vas a agradecer con
creces el haber utilizado esta
Herramienta.
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Desarrollo del
ejercicio:
Esta Herramienta no necesita un
centramiento previo.
Las
canciones, en este caso, pueden tener una
letra que te inspire y te anime a salir
de tu estado. Hay muchísimas canciones
que, al escucharlas, te hacen
sentirte acompañad@ e inspirad@.
Recurre a ellas. Debo recomendarte que
evites letras de canciones que
hablen de venganzas, resentimientos, o
cualquier actitud poco saludable, pues lo
único que van a generarte, en estos
casos, es más ansiedad y
desconcierto.
Prepara la canción que hayas escogido para
trabajar.
En caso de que quieras trabajar
la tristeza, necesitarás un
poco más de tiempo, pues te recomiendo
que escojas primero una canción
que te haga entrar de lleno en esa
tristeza y, si se da, que llores
cuanto necesites llorar (ten siempre un
buen pañuelo a mano cuando trabajes la
tristeza). Normalmente, la emoción sale a
relucir mientras trabajas con la
Herraminta, después se va
calmando. En cualquier caso escucha un
máximo de dos veces la canción, y luego, en el
caso de la tristeza, busca una música o
canción alegre, una canción que te anime al
escucharla. Es muy importante que no
te saltes esta última canción, pues
no te conviene recrearte en esa tristeza
ya que, en el fondo, en ti, hay una persona que
es capaz de ir más allá de ella y que, a pesar
de ella, va a seguir adelante. TE
CONVIENE CONECTAR CON
ESO.
Así pues, solo necesitas la música, un espacio
protegido (que no puedan inportunarte ni hacer
que dejes el trabajo a medias) y todo tu cuerpo
y tu alma. Ponte los cascos; si no tienes,
intenta conseguir unos, aunque sean de
esos sencillos que regalan en trenes y aviones.
Conviene que los utilices si quieres un poco de
intimidad y el trabajo lo requiere, más que
nada porque la música convendrá que la pongas a
un volumen alto y, tal vez, te pidieran
explicaciones los que viven contigo o los
vecinos.
Una vez con los cascos y la música en el
espacio que hayas escogido, solamente tienes
que dejarte llevar y envolver por la música.
Puedes cantarla si conoces la letra y te ayuda
a soltar. Si lo deseas, puedes bailar o mover
el cuerpo con la melodía, y mientras cantas o
tarareas la canción. Deja que fluya toda la
emoción y vívela
intensamente.
Si necesitas volver a escucharla, hazlo una vez
más. Después, busca un poco de recogimiento y,
si estás muy afectada, respira lentamente por
la nariz y saca pausadamente el aire por la
boca, siguiendo con la mente el recorrido de la
respiración hasta que logres calmarte.
Seguidamente, vas a respirar por la nariz y de
forma natural y relajada unos minutos. Pasados
esos minutos, habrá llegado el
momento de poner la música escogida para
que te anime y reconforte. Escúchala de la
misma forma que la anterior. Al terminar, haz
un par de respiraciones profundas, acompañadas
por la extensión de brazos y piernas, a modo de
gran bostezo, dibuja una sontisa en tus labios
y vuelve a sumergirte en tu vida
cotidiana.
En el caso de que quieras trabajar el
enojo, la
rabia, la
impotencia o cualquier
emoción similar, te aconsejo que la música que
escojas sea potente, que sea
fuerte, enérgica, que te haga
conectar con toda tu
fuerza. Verás que para cada
situación requerida ya te vendrá el tipo
de música que te apetece poner. Es algo que
surge por sí solo, no hace falta buscar
demasiado. Te recomiedo que vayas
recopilando canciones que creas que te van a
ayudar en estos trabajos; así, cuando las
necesites, no tendrás que buscar demasiado. Yo
utilizaba normalmente las mismas, ya las tenía
más o menos escogidas. Y eran, para mi, las
indicadas para mi trabajo. Encuentra,
así pues, las
tuyas.
El trabajo consiste en ponerte los cascos y
escuchar la música con todo tu ser, dejando la
mente juiciosa al margen. Expresa libremente lo
que sientes a través de la música; y, si te
apetece, baila también. Cierra fuertemente los
ojos y SIENTE. Una vez
finalizada la canción acuerdate de cerrar el
ejercicio con unas respiraciones profundas,
algún estiramiento y tu gran sonrisa, que
seguramente no tendrás que forzarla,
pues sale sola.
Para cada emoción o situación solo hará
falta escoger la música adecuada. Así de
simple y así de
efectivo.
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Observaciones:
Aunque
esta Herramienta
está pensada para
hacerla en cualquier momento sin previo aviso,
también puedes preparar el espacio donde vayas
a trabajar a modo de ritual, para poner más
intención en el ejercicio.
También puedes
trabajar esta Herramienta
complementada con
otras Herramientas.
Por ejemplo, si
trabajas la tristeza, puedes añadir la
Herramienta
ME2 "Mi libreta personal",
que va a darte un
soporte estupendo. Por otra parte,
complementar con cualquier
meditación, centrante sobretodo,
después de
trabajar con la música, es
fantástico.
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Comentarios:
No hace falta
que te diga que esta
Herramienta
es genial y,
además, les encanta a los adolescentes y
a los niños. Puedes intentar sugerirles,
nunca exigirles, el
probarla.
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Mente y
Emociones
IMPORTANTE:
Consulta a
tu médico si tienes algún problema físico o
psicológico, o ante la más mínima sospecha de
que estos ejercicios puedan perjudicarte.
Midnight Sun no se hace responsable del mal uso
de estos
ejercicios.
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