|
Desarrollo
del
ejercicio:
Verás
que a las distintas formas de trabajar
con tu libreta
incondicional les he puesto
un título, y te las explico una a una.
Como ya te he dicho en numerosas
ocasiones,
inventa otros
modos, si lo consideras
necesario. Haz uso de tu
imaginación y tu
creatividad.
"Vomitando" durante diez
minutos
Este
ejercicio es ideal para
esas épocas o días que te
sientes agobiado, desbordado, o bien
cuando veas que hay una situación o
una persona que está afectando tu
estado de ánimo. Sobretodo, en aquellos
momentos en que no sepas que es lo
que realmente te está
afectando.
En
el lugar que hayas escogido para hacer el
ejercicio, sientate cómodamente, regula
el reloj o lo que tengas para que te
avise, y ponte delante de "tu libreta
incondicional". Una vez programado el
tiempo de trabajo que hayas establecido,
procura centrarte en tí. Si es necesário,
haz dos o tres respiraciones lentas
y profundas, y expulsas el aire
despacito.
Si hay algún
tema en concreto, intenta pensar y sentir
primero lo que te provoca,
durante unos instantes, y luego lo
dejas al margen para empezar el
ejercicio.
El ejercico
consiste en, SIN PENSAR,
ponerse a escribir lo primero que te venga a
la cabeza, sin dejar de hacerlo hasta
finalizado el tiempo que hayas establecido. Es
muy importante no dejar e escribir. Verás
que, en algunos momentos, pensarás "no
tengo ni idea de qué poner"
o "qué estupidez escribir porque
si". Pues bien, escribe
eso mismo. Lo
que se pretende con el ejercicio es que saques
lo que hay en el inconsciente, sea lo que
sea lo que emerja; por lo que, si te
paras a pensar lo que vas a escribir, va a ser
tu parte consciente la que va a hacer el
trabajo y no va a serte de ninguna utilidad.
Por tanto, escribe lo que se te ocurra,
puede ser que empieces de repente a insultar, a
decir cosas que no tenías ni idea que estaban
allí; pueden aflorar cosas que te van a
sorprender y a la vez clarificar el por qué de
tu malestar. Escribe sin pensar, hasta que el
avisador que hayas programado empiece a
sonar.
Importante: Da
igual la letra que hagas, las faltas de
ortografía, si está ordenado o no; todo eso no
importa. Lo que impota es que expreses
sin que participe la mente
racional.
Este ejercicio
es buenísimo para relajarte en momentos de
estrés y de ansiedad; no lo
subestimes.
Una vez haya
sonado el aviso. Un momento de pausa,
respiración profunda con participación de todo
el cuerpo a modo de gran bostezo... y vida
cotidiana.
No
intentes leer lo que has escrito en ese
momento. No hace falta ni que lo leas nunca,
esa no es su función. Ahora, si quisieras
leerlo o revisarlo, hazlo al cabo de unos días
o, al menos, deja pasar una
noche.
Este ejercicio
lo puedes hacer perfectamente antes
de acostarte. Yo lo he hecho en la cama
mismo cuando ya todos dormían. En ese caso,
atención a los sueños que tengas
después, pues podría ser que tuvieras más
actividad onírica.
Otra forma de
trabajar es marcándote antes de empezar el
ejercicio un número de páginas que tienes que
llenar por delante y por detrás, de cinco a
diez aproximadamente. Haz un mínimo de cinco
para darle espacio a tu inconsciente para que
se manifieste.
El
"adjetivo"
Ésta
es otra forma muy interesante de trabajar
con tu libreta. En esta ocasión, lo
utilizarás en aquellos momentos en que
una situación o una persona te
altere.
En
el apartado Mente y
Emociones,
escribo:
"Otro aspecto que quiero
remarcar es que, cuando tenemos un conflicto
con otra persona, tenemos la tendencia
a pensar que son los demás los "culpables"
de nuestro malestar. Eso no es del todo cierto
pues, si te das cuenta, vivirlo desde la
calma o vivirlo desde la más absoluta
desesperación es una elección que te pertenece
exclusivamente a ti. De todas formas, si
quieres resolver de verdad el
problema, convendrá que, de forma valiente y
sin emitir juicio alguno, te formules esta
pregunta:
¿Que hay en
mi para que eso me
altere?"
Esta
Herramienta te servirá para
responder esta pregunta. Lo primero que
conviene que hagas es, con calma y
dándote el tiempo que necesites, mirar la
situación de la forma más desapegada
posible (como si vieras una película en una
pantalla). Mírala y siéntela con todo tu
cuerpo. Pasados unos momentos, vas a resumir la
situación en una palabra.
Pónle un adjetivo que lo englobe todo, que
represente la situación o a la persona que te
está provocando el malestar. Procura elegir la
primera opción que te pase por la cabeza, si
tienes alguna duda entre varias
palabras.
Normalmente, sale una palabra
muy concreta. En caso de que te
saliera más de una palabra, trabajalas de la
misma forma que ahora te indico, pero por
separado y con un día de margen como
mínimo entre una palabra y
la otra.
Una vez tengas la palabra, la
vas a escribir en "tu libreta" y vas a trabajar
con ella de la siguiente forma:
-
Busca
su significado en el
diccionario.
-
Puedes
buscar sinónimos de esa
palabra.
-
Anota
por escrito cuál es para ti el
significado de esa
palabra. Intenta ser muy
explicito.
-
Escribe qué
representa para tí el significado
de esa palabra. Por ejemplo, si el
resumen de una situación que me
altera fuera la palabra
manipulación, voy a
escribir qué representa para mi esa
palabra.
-
Después, escribe
qué pasa en ti cuando alguien que
se relaciona contigo o en una
situación que te altera hay, en
este caso, manipulación.
Escríbelo con todo tipo de
detalles.
Llegados a este punto, te voy
a pedir que hagas algo que tal vez te parezca
ilógico, pero que es precisamente lo que te va
a llevar a resolver de verdad
el problema.
- Coge la
palabra que resume la situación y, con
mucha
franqueza y sin
miedo, mírate a ti mism@
y mira a ver si
hay algo de eso en ti. No tiene porque ser
en las mismas circunstancias. Por ejemplo,
si la palabra es manipulación,
vas a ver en que
situaciones o momentos tu puedes llegar a
ser manipulador.
En ocasiones ni siquiera es una
manipulación hacia los demás, podría ser
que te manipularas a ti mismo, haciendote
creer algunas cosas para no afrontar
algunas situaciones que te producen
miedo o dolor.
Es
muy importante la sinceridad
contigo mism@. No sufras por lo que pueda
salir con todo este
trabajo. Tu libreta no te va a
juzgar en
absoluto. Y tu
tampoco debes hacerlo.
Lo
importante es que vayas observándote y
sepas hasta qué punto lo que te rechina
fuera de ti es algo que conviene que
resuelvas en tu interior.
Sólo
el hecho de
saber que en ti existe eso que no te
gusta te abre una ventana a la
reconciliación con el problema, y verás
que lo vas a vivir de una forma muy
distinta. El problema que te
alteraba tal vez siga ahí en tu
vida cotidiana, pero tu lo vas a vivir de
otra forma pues, si has hecho el ejercicio con
intención e interés, ya no te va a
alterar tanto.
Una vez hayas
terminado la
inspección, intenta relajarte o
escuchar alguna música agradable para cerrar el
trabajo.
Es posible que
sientas que no has acabado de resolverlo en
este momento, pero puedes vovlver a ello al día
siguiente, y todos los días que necesites,
hasta que sientas que lo has resuelto. Tal vez
surjan otros conceptos que no tenías previstos,
y que tendrás que trabajar de la misma
forma.
Tómate el
tiempo que necesites. A veces estos trabajos
pueden durar mucho tiempo, pues se van haciendo
según como vayan generandose las
situaciones.
No te
desanimes y confía en
ti. Estás aprendiendo a
CONOCERTE. No olvides que,
al igual que vas descubriendo
facetas tal vez "poco sanas" en ti, vas a
descubrir otras que te van a sorprender y
agradar. Estás invirtiendo tu
tiempo y tu energía en algo que te va a
recompensar con creces
todo tu
esfuerzo. Estás aprendiendo a
vivir la vida y a pintarla de muchos
colores.
Para la
pena, lápiz y
pañuelos
Cuando
sientas pena, tristeza, incluso
frustración o desánimo, te va a ser
muy útil volcar esos sentimientos en
"tu libreta".
En
este caso, es indispensable que
busques un lugar donde, a parte de no ser
molestad@, puedas sentirte acogida y
protegida. Procura acomodarte bien, que
la temperatura sea agradable para ti; si
es necesario cúbrete con una manta. Si te
apetece, quema un poco de incienso o
esencia. (Te aconsejo que utilices
inciensos que no tengan mucho perfume,
que sean de aroma natural. Si tienen un
olor muy fuerte, enciéndelo una hora
antes de que vayas a
trabajar)
Por
supuesto, puedes hacer el ejercicio
fuera, en el jardín o en la naturaleza
(ten en cuenta que es posible que el
ejercicio te invite a llorar, y has de
ver si estás dispuest@ a que te
vean).
Ten
a mano "tu libreta inondicional", un
lápiz, bolígrafo o similar para
escribir, y un pañuelo, por si necesitas
llorar.
Si
tienes un tiempo determinado, ponte un
avisador como mínimo diez minutos
antes de que tengas que
irte.
El
ejercicio solamente requiere que, una vez
estés acomodado, te centres con algún
ejercicio de relajación, meditación
o usando la respiraciones profundas; y,
una vez centrado, cierres los ojos y te
metas de lleno en la emoción que te
afecta. Puedes visualizar algun momento o
a alguien que te provoque dicha sensación
de tristeza, pena, desánimo o lo que tu
veas que te está
aquejando.
Una
vez estés con todo tu ser dentro de esa
emoción, abres los ojos y empiezas a
escribir todo lo que sientes, el cómo te
sientes, quién o qué te lo provoca, lo
que está siendo, lo que te gustaría que
fuera o como te gustaría que fuera.
Deja que aflore todo el sentimiento, y
expresalo sin miedos. ESTÁS EN UN LUGAR
PROTEGIDO, Y NADIE TE VA A JUZGAR.
Procura no ser tú el que lo
haga.
Si
sientes que quieres llorar, hazlo sin
miedo. Puedes llorar a tus anchas, y
cuando estés más calmad@ vuelves a coger
tu libreta y sigues volcando en ella todo
lo que sientas. Verás que, a medida que
pasa el rato, te vas sintiendo muho
mejor.
El
ejercicio pretende que sueltes y puedas
expresar tus sentimientos. Eso descarga
muchisimo y te deja con una sensación de
mucha paz.
Es muy
probable que al escribir puedas
reconocer y darte cuenta de cosas que
pueden serte de utiliad para resolver lo
que te aflije.
Antes
de terminar, tómate unos minutos para
serenarte. Puedes escuchar una música que
te anime y agrade, puedes movilizar el
cuerpo un poco.
A mi
me encanta hacer un pequeño
sprint, corriendo como una
loca cincuenta, cien metros o
más, si me es posible y el lugar lo
permite. Pero hay algo que me reconforta
de una forma muy especial cuando trabajo
sentimientos de pena o tristeza, y es
buscar un lugar bañado por el sol, y
dejar que éste me caliente y me
reconforte durante unos instantes. La
verdad es que se agradece mucho.
¡PRUEBALO!
A la rabia ¡ponle
colores!
Si
lo que pretendes es sacarte un enfado de
encima, vas a hacer el trabajo con "tu
libreta incondicional" siguiendo el mismo
patrón que en el ejercicio anterior;
pero aquí tendrás que añadir un buen
puñado de lápices de colores, entre los
que no deben de faltar el rojo y el
negro. Tambíén te puede ir bien tener a
mano unos cuantos
periódicos.
Una
vez centrado, vas a conectar con esa
emoción y, seguidamente, vas a escoger un
color de los que habrás esparcido frente
a ti; va a ser con ese color con el que
vas a empezar a volcar
emociones, escribiendo todo lo que
sientas dentro de ti. Es muy probable que
el color que elijas sea un rojo o
similar, pues tienen más
fuerza.
Es
posible que en algún momento de máxima
expresión lo que te apetezca no sea
escribir, sino mas bien garabetear o
dibujar algo. En ese caso, tienes los
colores delante de ti, expresa a través
de la linea, los puntos, el dibujo, los
colores, lo que hay dentro de ti; no te
cortes. Tal vez empieces a ensuciar hojas
y más hojas con tus expresiones.
Todo está bien. Suéltalo.
Cuando se trabaja con la rabia
hay unos puntos que has de tener en cuenta y
que son SAGRADOS, antes de empezar con
esta Herramienta
.
En primer lugar, es
obligatorio marcarte un tiempo (máximo
quince minutos) para este trabajo, del que vas
a salir por medio de algun aviso en el tiempo
establecido.
En segundo lugar y muy
importante: NO VOY A
DAÑAR A NADA NI A NADIE, Y
MENOS A MI
MISM@.
Cuando se trabaja con la
agresividad, habrá veces en que nos apetecerá
romper una vajilla entera. Es por eso que
conviene que tengas muy claro desde el
principio que no vas a romper nada que
tenga un valor, pues así no vas a
superar esta emoción; al contrario, la vas
a reactivar.
Por esta razón es por la que
vas a tener a tu vera unos pliegues de
periodicos antiguos
(es decir, ya sin
ningún valor) y, en el caso que te diera por
romper algo, vas a agarrar uno de los
periódicos y lo vas a ir rompiendo a trocitos.
Los trozos los vas a recoger todos y los vas a
guardar en una bolsa, con la que vas ha hacer
un ritual. Simplemente con que consciente
e intencionadamente tires toda tu
rabia (los trocitos de papel
dentro de la bolsa) al cubo la basura ya
estarás dándole un sentido de ritual y, por lo
tanto, te va a favorecer.
Una vez suene el aviso que te
hayas puesto, estés como estés, hayas llegado
donde hayas llegado, vas a dejar el
ejercicio, levantándote, haciendo un par de
respiraciones profundas, estirando brazos y
piernas a modo de bostezo y con una amplia
sonrisa, para después continuar con tu vida
cotidiana.
Por experiencia te diré que en
cualquier momento puedes salir de la emoción si
te lo propones. Al sonar el aviso, y sin
más dilación, cambia la actitud que tengas en
ese momento; y, si queda todavía algo por
resolver, lo aparcas hasta el día siguiente.
Verás que no te va costar hacerlo.
Reconciliándome con mi
Niña, mi parte
Masculina/Femenina
Seguro que, en más de una
ocasión, has tenido la sensación de que algunas
partes de ti misma parece estar disociadas y
que van a su aire. Se habla mucho en
autoayuda de lo que llaman, por ejemplo, el
Niño o la Niña interior. O, por otra parte tu
lado Masculino y tu lado Femenino. Parece ser
que hay facetas de uno mism@ que no están del
todo integradas, o que hay aspectos de nuestra
personalidad que quedaron anclados en épocas
anteriores.
Yo
trabajé con este sistema y con unos resultados
sorprendentes, mis miedos "de toda la
vida" y mi dificultad de relación con "lo
masculino". En los dos casos utilicé esta misma
Herramienta, consiguiendo en ambos
casos una información esencial para
reconciliarme con ello.
En
los dos casos había algo que no acababa de
determinar y que me provocaba, en uno de
los casos, miedo y, en el otro,
dificultades en la relación con los hombres y
todo lo que podríamos llamar
"masculino".
Esta
Herramienta
está
indicada para identificar la causa de
algunas actitudes "poco saludables" y que
te impiden ser como tú quieres. En última
instancia, te va a ayudar a
conocerte
un poco más,
que ya supone una gran
satisfacción.
El
ejercicio consiste en que realices el
previo de los ejercicios anteriores y, una vez
centrado, cojas "tu libreta incondicional" y te
dispongas, a través de ella, a tener un diálogo
con esa "parte de ti" que tienes
disociada.
Para empezar, si eres diestro,
con la mano izquierda escribirás en nombre
de tu parte disociada (tu Niñ@ interior, tu
sombra, tu parte masculina o femenina, lo que
pretendas integrar). Con la derecha (en caso de
que seas zurdo, tendrá que ser la izquierda) va
a escribir tu parte "consciente". Con tu mano
dominante vas a empezar escribir desde ti mismo
y a preguntar a tu parte "disociada" todo lo
que se te ocurra para poder saber cómo está, el
porqué de estar como está, etc... Va a ir
respondiendo a las preguntas que se te ocurran
esa parte al parecer en desarmonía, y lo va a
hacer escribiendo en la libreta con tu mano no
dominante.
Es
muy importante dejar que las preguntas y
repuestas vayan fluyendo. Intenta no pensar
demasiado las respuestas, sobre todo cuando es
tu "inconsciente" el que está escribiendo. Es
verdad que escribir con tu mano no dominante
puede ser en ocasiones muy dificultoso,
pero no es imposible, y de hecho lo vas a hacer
si pasas por alto el hacer una letra entendible
y sin faltas. La idea es que esa parte
inconsciente se exprese. Es posible que, luego,
ni tu mism@ entiendas lo que has escrito, pero
eso no importa, pues lo has
escrito tú mism@, con lo cual tendrás una
idea muy clara de lo que va
surgiendo. Márcate un tiempo de trabajo
de como mínimo diez minutos al día, que
prolongarás al menos una semana o dos. Es
importante que, cuando finalize el tiempo
establecido, te pongas un avisador. Después del
ejercicio puedes hacer algunos movimientos de
estiramiento de todo el cuerpo, ponerte alguna
canción o, mucho mejor cantarla, antes de
seguir con tu vida cotidiana.
Si
vas a trabjar tu Niñ@ interior, por
ejemplo, te sugiero que hagas un
ejercicio complementario. Antes de empezar el
trabajo, cierra los ojos e imagina ese
niñ@ que fuiste. Fíjate bien en cómo
lo ves y la expresión que tiene. Luego, intenta
dibujarlo. (No importa si crees que "no sabes"
dibujar. Lo importante es que te quedes
con la sensación que te produce. A lo mejor lo
puedes relacionar con un color, con un símbolo.
Todo sirve.) Si vas a trabajar tu parte
Masculina o Femenina, también puedes intentar
dibujar cómo ves esa parte de ti. A
lo mejor no ves nada, o te parece que no
existe. Búsca algo que pueda
definirlo.
Lo
del dibujo va a ser muy significativo para ti,
pues es muy posible que, a medida que trabajes
esa parte en desarmonía y la
visualices, comiences a percibirla de
distintas maneras. Eso te va a dar una idea de
en qué estado se encuentra el trabajo, y si
necesita más atención por tu parte.
En mi caso la primera vez
que imaginé
a mi
Niña interior, dibujé una
figurita de
color gris, acurrucada en un
rincón. Tiempo después, cuando se me
ocurrió volverla a visualizar, te aseguro
que no tenía nada que ver con esa imagen.
Para empezar, la imagen ya no era de
color gris, había adquirido todos sus
colores.
|