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Desarrollo del
ejercicio:
Antes de empezar haz
algun ejercicio de relajación o
centramiento. Puedes hacer cualquiera de
las primeras Herramientas de
cada apartado. Si el tiempo no te lo
permite, haz dos o tres de respiraciones
profundas, inspirando por la nariz y
soltando el aire muy lentamente por la
boca, después regula tu respiración,
dejando que se
haga natural.
Siéntate ahora
cómodamente; delante de ti vas a poner
una silla y vas a imaginar que tienes ahí
a la persona con la que quieres
reconciliarte. En el caso de que tu
trabajo sea con varias personas, conviene
que lo hagas con una cada vez y, si te es
posible, no las hagas todas de golpe,
déjate un tiempo razonable para poder
integrar lo trabajado, antes de
meterte a trabajar con otra persona.
Te aconsejo que hagas los trabajos con un
día de margen, como mínimo, entre uno y
otro.
Bien, una vez tengas
visualizada delante de ti, sentada en la
silla, a la persona con quien
quieres trabajar, vas a mirarle a los
ojos y le vas a contar por qué tienes
resentimiento, rabia, enojo, malestar...
lo que tu sientas, con
ella.
Seguidamente, le cuentas
qué hizo o qué no hizo para
que tú tengas estos sentimientos en
relación con él o ella. Qué es lo
que te hirió.
Conviene que seas muy
sincer@, y que se lo digas mirándole a la
cara y con toda
franqueza.
Una vez hayas
expresado todas tus razones para sentirte
como te sientes, vas
a escuchar todas
las suyas y vas a entrar en un diálogo
imaginado con esa persona, hasta que
sientas que has dialogado lo
suficiente para entender sus razones y
poder perdonarla. Puedes, si
te es más efectivo, ir cambiando de
silla y de "personaje", a medida que
hable uno o el otro. En este
caso, tú o la persona que estés
trabajando y que has sentado en la silla
que está frente a
ti.
Una vez sientas que el
trabajo se ha realizado le das las
gracias a la otra persona y la dejas
marchar con la certeza de que te has
liberado, y ella se ha liberado, de la
carga que suponía vuestro
desencuentro.
Si no consigues
reconciliarte en este momento con la
persona que tienes enfrente porque te ha
hecho demasiado daño, le invitas a que se
marche y le dices que volverás a hablar
con ella más adelante. Cuando sientas que
puedes volver a convocarla (pueden pasar
días, meses,..), lo haces y vuelves a
intentarlo. Y así hasta que consigas
sanarlo.
Antes de dar por
finalizado el ejercicio. Cierra los ojos
y haz una pequeña meditación, centrándote
y siguiendo el recorrido de la
respiración durante unos minutos. Al
terminar, haces un par de respiraciones
profundas y vuelves a tu quehacer
cotidiano.
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